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“La Villa Cavrois” un lugar extraordinario fuera de París.

Desde la Gare du Nord hasta Roubaix, en solo una hora, un tren nos trajó a “La Villa Cavrois”.  

 

Roubaix es el pueblo industrial que vivió el desarrollo de La Villa Cavrois de 1929 a 1932. Una mansión, obra maestra del arquitecto francés Robert Mallet-Stevens. La Villa conmemora el matrimonio de la hija de Monsieur Cavrois un millonario del norte de Francia que hizo su fortuna gracias a la industria textil.

 

 

Mallet-Stevens era un arquitecto polimorfo que revolucionó el diseño en los años 20. Era apasionado de la industria y el comercio. Su contribución más interesante a la arquitectura fue el uso de la luz como objeto dentro de sus creaciones.

Influenciado por Josef Hoffman y la Secesión de Viena dio vida a La Villa Cavrois a lo largo de 4 años; en paralelo creó una serie de 20 películas incluyendo “L’Inhumaine (1924)” y “Le Vertige (1927)” de Marcel L’Herbier.

 

La experiencia

Al entrar a la Villa Cavrois inmediatamente puedes sentir el ambiente de los años 20. El jardín está adornado con un lago artificial que recorre todo el terreno de la casa reflejándola a todas horas del día. Pasando dos puertas de metal negro encontramos el salón con dos ventanales, que van de piso al techo, dejan luz entrar y dan textura a los muros tapizados de mármol.

 

 

 

En cada cuarto hay un reloj automático; basta con actualizar uno para que los demás en la casa lo hagan también, esto fue algo muy moderno para la época. El diseño minimalista nos regala un bienestar general que hace que uno no se quiera ir nunca. Cada detalle impresiona. Fue construida durante la época de la depresión, inspirada por las enormes fábricas en ladrillo que había a su alrededor. Una vez más esto nos muestra el talento del ser humano para sacar lo mejor de cada situación.

 

 

 

 

 

El abandono

Unos años después la familia abandona la casa, no sabemos la razón, dejándola ser ocupada ilegalmente hasta el 2015. Todos los muebles originales, los espejos, el mármol, los utensilios y textiles fueron vendidos. Gracias al gobierno y algunos donadores aficionados del arte se ha ido restaurando, volviendo poco a poco a su estado natural.

 

 

Definitivamente un lugar extraordinario.

 

Lugares de interés alrededor:

 

Museo de La Piscine a 13 minutos en coche.

 

Ciudad de Lille (vieux Lille) a 20 minutos en coche y a 40 minutos en tren vía. En esta ciudad pueden comer el tradicional plato Welsh en una brasserie y beber más de 100 tipos de cervezas diferentes (con moderación).

 

Museo de arte Louvre-Lens (en asociación con el Louvre de París) se encuentra a 40 minutos en coche.

 

Photos by Isabelle Teran

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